Muchas veces uno escucha un tema musical y no piensa en lo que se dice en él, en lo que esta impreso entre sus acordes y letras. Esto es, quizás, debido a lo que hacemos justamente con la música: la escuchamos, no la oímos. En el siguiente texto se trata este tema con el objetivo de que la próxima vez que escuchemos una melodía, prestemos atención a lo que nos quiere decir.
Cuando hablamos de música nos referimos a un término muy amplio. En el sentido estricto, el arte musical es una disciplina milenaria de expresión y comunicación mediante la combinación de sonidos en forma armónica. Pero todos sabemos que el hombre no se ha quedado con la definición solamente. El ser humano recibió tanta influencia de su propia creación que ha llegado a ser parte de ella.
Dejando de lado la solemnidad del párrafo anterior, la realidad es que con el tiempo, este arte se ha transformado en una parte importantísima de la cultura y en consecuencia, de la sociedad. En realidad, no hay un ámbito más difundido que esta disciplina dado que todos, alguna vez, hemos escuchado algún tema y nadie puede decir “a mi no me gusta la música”. Dicha afirmación no es real debido a que, de una forma u otra, nos sentimos identificados con uno o varios de sus estilos.
Actualmente, el arte musical, como es de esperarse en una disciplina de tanto desarrollo, posee una gran cantidad de ramas. Esto se refiere a que existen diversos estilos dentro de la música, tales como el rock o el pop, un estilo distinto del otro cuya diferencia radica en los tiempos, instrumentos, entre otros.
Esta diversidad nos quiere decir algo: que la música se adapta a los gustos y culturas. Pero hay que preguntarse: ¿La cultura y la sociedad no se adaptan a la música? Aquí estaríamos hablando de una relación doble, una cosa se adapta a la otra.
Con respecto a lo anterior, los estilos musicales que se escuchan en una sociedad son producto de esta última, pero a su vez estos son escuchados y aceptados por la misma que luego la produce, creando así un círculo sin fin.
La música de una cultura afecta directamente a la sociedad que la escucha. Los ejemplos que escapan a la mayoría son las actitudes que toman los fanáticos de algunas bandas al escucharlas, como el caso de la banda “Los Pibes Chorros”, cuyas letras promueven la violencia y la discriminación. Por estos casos y por muchos más, es que como oyentes y músicos hay que tener cuidado con lo que uno dice y hace con este arte.
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